
en la penumbra del silencio me desvelo en un intento fallido, pues veo que tu senda no te lleva a mi camino.
entonces me digo,
¿porque los angeles vuelan, si no han de encontrar su sentido en el mundo que les pide un regalo divino?
y las lagrimas caen haciendo surcos en mi rostro, como el arado en la tierra.
te veo en el espejo de mi consiencia perdida, oculta en la culpa de no verte mia.
de sentirte deseada pero pero no apresiada por los encantos de la luna en ese trajin de noches perdidas llorando por ti mil lagrimas mas
hasta verte llegar, para secar mis lagrimas y llenar los surcos de mi piel sembrada de penas y angustia que no han de desaparecer hasta que los angeles vuelen y encuentren su sitio junto con lo que he perdido

y